jueves, 9 de julio de 2009

ciudad y literatura RTZZ




PUBLIKADO POR : YESICA PEREZ

CIUDAD Y LITERATURA


La ciudad puede ser perfectamente un tema literario, escogido por el interés o la necesidad de un autor determinado. Ahora pululan escritores que se autodenominan o son señalados por alguna "crítica" como escritores urbanos. No obstante, considero que muchos de ellos tan sólo se acercan de manera superficial a ese calificativo y lo hacen equívocamente al pretender referirse a la ciudad a través de una mera nominación de calles, de bares en esas calles, de personajes en esos bares de esas calles, como si la descripción más o menos pormenorizada de esas pequeñas geografías nos develara una ciudad en toda su complejidad.
La ciudad es, en sí misma, un tema literario. Además, es el escenario donde transcurren y han transcurrido miles y miles de historias de hombres y mujeres. La ciudad es la materia prima de los sueños y las pesadillas del hombre moderno, el paisaje en el cual se han formado sentimental e intelectualmente muchas generaciones de narradores en todo el mundo.
Esa condición de escenario ambulante y permanente hace que la ciudad sea casi un imperativo temático o, mejor, el espacio natural de la imaginación narrativa contemporánea. Por supuesto que existen otros temas y otros imaginarios, distintos a los urbanos; pero quiero señalar de forma especial la impresionante presencia de lo citadino en la literatura y, en este caso, primordialmente en la cuentística universal del presente siglo.
Frente a la pregunta de qué es lo urbano en literatura, habría que contestar que urbano no es necesariamente lo que sucede o acontece dentro de la urbe. Una narración puede ubicarse legítimamente en la ciudad pero estar refiriéndose a una forma de pensar, actuar y expresarse "rural" o ajena al universo comprendido por lo urbano. Esto ˙ltimo, lo urbano, posee sus maneras específicas de manifestarse, sus lenguajes, sus problemáticas singulares: en definitiva, un universo particular. En consecuencia se podría afirmar que la narrativa urbana es aquella que trata sobre los temas y los comportamientos que ha generado el desarrollo de lo urbano, y siempre a través de unos lenguajes peculiares. Esta definición no pretende ser exhaustiva ni excluyente, pero es ˙til para delimitar ese universo esquivo y manoseado de lo urbano.
8.La intención del texto anterior es
A.describir una teoría en torno a lo urbano en la literatura, para caracterizar la estructura de un libro.
B.exponer una posición sobre la ciudad como tema literario, para motivar a la lectura de un libro.
C.narrar algunas experiencias de escritores urbanos, para mostrar algunos fragmentos de un libro.
D.apoyar una postura tradicional sobre la literatura urbana, para promover la venta de un libro.
9.El texto anterior se ocupa fundamentalmente de
A.la relación entre narradores urbanos y rurales en la literatura contemporánea.
B.la similitud entre literatura y urbanismo en la narrativa contemporánea.
C.la diferencia entre urbanismo y ciudad en la literatura contemporánea.
D.la relación entre ciudad y literatura en la narrativa contemporánea.
10.En el texto, con el enunciado "La ciudad puede ser perfectamente un tema literario" se
A.afirma algo que posteriormente se sustenta.
B.predice algo que luego se constata.
C.instituye algo que posteriormente se realiza.
D.advierte algo que luego se comprueba.
11.En el primer párrafo del texto, la palabra crítica aparece entre comillas para
A.enfatizar el sentido de esa palabra en el texto.
B.señalar que se trata de una postura que el autor no comparte.
C.nombrar algo que ha sido mencionado por alguien especial.
D.señalar que lo que se dice proviene de un juicio colectivo.
12.A partir del texto anterior, podemos afirmar que la crítica literaria es
A.un proceso por el cual se valora o califica la producción literaria en un contexto particular
B.la acción de organizar la producción literaria teniendo en cuenta sus aspectos geográficos.
C.el acto por el cual alguien señala los aspectos negativos en la producción literaria de otro.
D.una actitud con la cual se muestran las cosas positivas en la producción literaria de alguien.
13.En el primer párrafo del texto se cuestiona fundamentalmente
A.un juicio.
B.un concepto.
C.una definición.
D.una explicación.
14.En el primer párrafo del texto, la expresión No obstante permite introducir
A.una idea que explica un juicio.
B.una opinión que rebate un juicio.
C.una idea que apoya un juicio.
D.una opinión que explica un juicio.
15.En el enunciado “No obstante, considero que muchos de ellos tan sólo se acercan de manera superficial a ese calificativo”, la expresión subrayada puede ser reemplazada, sin que se modifique el sentido del enunciado, por
A.“y”.
B.“aunque”.
C.“sin embargo”.
D.“pero”
16.En el primer párrafo, la expresión ese calificativo hace referencia a
A.pequeñas geografías.
B.escritores urbanos.
C.temas literarios.
D.hombres modernos.
PUBLIKADO POR: YESICA PEREZ

cuentos destacados

CUENTOS DESTACADOS

“Procedemos a hacerle un modesto pero necesario reconocimiento a los mejores seis cuentos fúnebres de una muestra reciente tomada en I Semestre del Ciclo Complementario. Corresponde tal reconocimiento a la publicación de estos cuentos en la revista Cátedra GGM número tres, y a la entrega a sus autores de un ejemplar de la reedición de la número uno...”. (En: Primera Muestra de Trabajos, Junio 15–01).


ORDEN AUTOR TÍTULO
1 Enith Almeida Elquado “Pesadilla eterna”
2 Carlos Guerra Llerena “Mausoleo”.
3 María V. Ramírez Deans “El pasadizo”.
4 Martha Freay Acosta “Mirando la lluvia”.
5 Melissa Conrado Navarro “Historia de hospital”.
6 Alberto Rudas Campbell “Un hombre normal”.

PESADILLA ETERNA
Por: Enith Almeida Elquado (I Semestre)

Con los ojos hinchados y la boca abierta, cansada la nuca y la espalda dolorida, intenté por un instante abrir los ojos, pero ese ruido de las máquinas y el zumbido del viento los hacían cada vez más pesados. De pronto, todo ese ruido se fue alejando y él apareció junto a mí, contemplándome y queriendo decirme algo... como castigándome. Había crecido. Estaba grandísimo, tenía doce años y lucía algo delgado; pero siempre juzgándome con su mirada aterradora. Traté de darle la espalda y huir, pero mientras más corría, más sentía su llanto. Entré en una habitación y al cerrar la puerta él estaba frente a un espejo llorando. Percibí ese olor nauseabundo en mi ropa. Era una habitación fría y con mucha luz. De un momento a otro tomó mi mano y me preguntó ¿por qué? Yo, sin dudarlo, rocé su mejilla y le sonreí. No sabía qué contestarle. No sabía cómo explicarle que nunca tuvo cabida en mi vida.
Había a nuestro alrededor tres personas. Jamás pude ver sus rostros, pero nos estaban haciendo daño. Traté de despertar y no pude; quise gritar, pero ellos sabían cómo hacerme callar. Entonces, como una gran cobarde que no es capaz de enfrentar la realidad, me dejé vencer, quedándome como único consuelo que él siguiera a mi lado. Pero se alejó sin decir palabra y yo desperté en una pequeña habitación y con muchas personas rodeándome. Traté de recordar cuál era ese lugar y quiénes eran las personas, y por qué ese olor a flores de muerto.
Mas hoy sólo pienso que quizá, si hubiera luchado, si no me hubiese despertado, él estaría vivo. Habría nacido. `

MAUSOLEO
Por: Carlos Guerra Llerena (I Semestre)

Era de noche mientras abría su ataúd. La vi tendida, casi muerta; sin embargo, eran sus ojos los que me decían que aún estaba viva. Era como un presentimiento. Aún continuaban sobre el tocador del espejo de la media luna, esas cremas que toda su vida usó para considerarse viva. Todas las noches se levantaba y arreglaba, volviendo a acostarse en su cama, en su ataúd. ¿Estaba muerta realmente o fue una forma de alejarse del mundo exterior? ¿Cómo explicarlo? No sé. ¿Por qué el tocador? ¿Y ese olor a sangre por toda la habitación?
Sólo quería quedarme junto a ella, en su mausoleo, en ese sitio que parecía precisamente de muertos. Pero no podía. Me aterrorizaba que pudiera levantarse, acercarse a su tocador y marcharse no sé a dónde. Entonces me alejé.
Ahora, lejos de su tumba, comprendo que esa madre que toda su vida cuidó de mí, a estas horas es a su vez cuidada por alguien. Aunque, no sé, ella nunca salió a la luz del día por miedo a esos tres personajes que siempre nos rondaron. Pero el hecho de tener una madre así, no es para avergonzarse. Por eso, ya entiendo que en realidad no estaba muerta. Simplemente no quería que yo supiera lo que sin embargo siempre supe. `

EL PASADIZO
Por: María Victoria Ramírez Deans (I Semestre)

El lugar estaba completamente oscuro. Lo pensé mil veces para pasar por ese pasadizo lúgubre y solitario. Tenía miedo. Sólo quería llegar a mi casa lo más rápido posible. A lo lejos, un gato persigue a un animal pequeño y escurridizo que lucha por no caer en las garras de su depredador. La noche es silenciosa. En el cielo las estrellas parpadean y la luna se ha vuelto hermosa. Escucho a la madre del médico vecino peleando con su hijo para que se deje afeitar; que sólo le falta rasurarle la mejilla izquierda. Todos los días es exactamente lo mismo. El discutir de los dos. Él diciéndole a ella que ya tiene suficiente edad para afeitarse solo. Este pasadizo es el más largo del barrio, pero sus casas me son conocidas. Ya estoy llegando a mi destino. Pasa en frente mío el gato con su presa entre los dientes, y emite un sonido como diciendo que es el más poderoso de los felinos. ¡Uff! Qué noche. Sólo faltan dos cuadras y estoy en casa. No veo a mis amigas; deben estar estudiando como niñas juiciosas, o viceversa, haciendo de las suyas. En fin... sí, ya la veo, ahí está el sitio más hermoso de la tierra, donde puedo estirar mis huesos, descansar entre mis almohadas, leer mis libros favoritos y comerme una naranja jugosa. Ya la siento en mi paladar. Y luego, más tarde, sentarme frente al espejo y crear una nueva persona con la imagen reflejada en él, para contarle los secretos que no puedo contarle a mi mejor amiga, mi madre. `

MIRANDO LA LLUVIA
Por: Martha Freay Acosta (I Semestre)

Contemplando la lluvia, en el cuarto del olvido está un médico apagado, triste, meditabundo, pensando soluciones acerca de cómo salvar a una paciente crítica que está en la habitación de un hospital sin poder dormir, comer, y casi sin respirar bien. Ya era como un vegetal, pese a sus limitaciones. Pero lo que él no sabía, era que soñaba mientras todos los especialistas buscaban formas de salvarla. Ella seguía allí. Soñaba que en la pared donde acostumbraba escribir grafitis, se veía reflejada por un espejo que le permitía ver lo que sucedía afuera y la transportaba a la realidad de su mundo exterior. Vio entre estos sueños la sala de su casa, en donde su madre, sentada en un sillón, acariciaba el gato que había perforado sus piernas con rabia de animal salvaje; pero a la vez sentía olores a flores frescas en el centro de la mesa preparada para ella por el hombre de sus sueños, ese mismo que un día confundió con su hermano gemelo. Sólo le bastó mirarlo a los ojos para darse cuenta que aquel no era el joven amado. De pronto arreció la lluvia y salieron olores fétidos; sentía que se mojaba y su cuerpo se deshacía como azúcar en agua; que empezaba a irse, a caminar en una dimensión desconocida en donde se veía subiendo una escalera que no tenía fin; se sentía vieja, arrugada, amargada, pero siempre llevaba en su mano el amuleto que el carpintero le hubiera dado el día que cumplió sus quince primaveras, y recordando con gratitud y alegría, la naranja que el mismo carpintero le bajó del árbol que un día cierto niño sembró. Y al llegar al último escalón, fue cuando abrió los ojos y pudo ver la luz. `

HISTORIA DE HOSPITAL
Por: Melissa Conrado Navarro (I Semestre)

Era una tarde cualquiera, tarde de primavera, donde el olor de las flores brota por la ventana que da hacia el jardín. Me encontraba sola y desesperada por ese olor que no me dejaba en paz. No podía gritar, ni hablar, porque estaba estática en esa habitación de hospital intentando pedir auxilio. Pero los doctores y las enfermeras no venían. En la habitación contigua había una mujer que padecía de cáncer y también estaba dando gritos de desesperación. Llegó un momento en que todo quedó en silencio. Yo sólo veía a las enfermeras y a los doctores, y hasta al del aseo, pasear por todos lados, de aquí para allá y de allá para acá; corrían, parecían intranquilos, decepcionados, en fin, no podría descifrarlos a todos. Yo me quedé dormida y el dolor desapareció, pero algo muy raro pasó en mi sueño. Encontré a un hombre de barba y mirada caída, como queriendo gritar y desahogarse. Le dije, disculpe señor, le noto una mirada triste, y él respondió, no tengo nada. Resentida por su respuesta, seguí preguntando: mi señor, insisto, ¿qué le pasa? Puede usted confiar en mí. Siento que tengo un don para hacerle bien a las personas. Y éste accedió. Me contó que desde hacía varios días soñaba con una mujer a la cual le había dicho que tenía ojos de pájaro azul. Y siguió diciéndome que desde que tuvo ese sueño no ha podido olvidar el rostro de ella, y que si algún día la encontrara en la vida real, la haría su esposa. Le dije que cambiara de semblante, porque si la encontraba, no podría reconocerla; su mirada caída no se lo permitiría. Él sonrió y prosiguió.
Entonces oí una voz en mi habitación. Desperté y me di cuenta que todo era un sueño. La enfermera que ingresó estaba triste. Luego vino el doctor a revisarme, y hablaron entre sí creyendo que no les podía entender. Les escuché decir, qué mujer tan bella pero ya se le acabó la vida; acabó de morir. Me asusté mucho, porque mi estado también era grave y a lo mejor me tocaría el turno. Pero no me preocupé mucho porque una luz me iluminó. Era el doctor José, que estaba en mi habitación; que hacía días lo había escuchado contar que él había tenido una situación como la mía y que gracias a Dios había salido adelante. Además, decía que él soñaba mucho con el día en que muriera, y que vería a su hermano gemelo muerto de lo mismo, pero por falta de atención. Esto me alegró, pero a la vez me asustó. Por ello dije: “Que muera el gemelo del doctor, pero que nunca muera yo”. `

UN HOMBRE NORMAL
Por: Alberto Rudas Campbell (I Semestre)

Recordé que estaba atado y no podía moverme. Me tenían atrapado, con los ojos vendados y el corazón descubierto parcialmente. Sentí algo en mi cuerpo que quería brotar, algo que no me dejaba quedar quieto; no sé qué era lo que me pasaba, pero lo que me recorría por dentro me llegaba a la cabeza y amagaba salirme por los ojos, aunque éstos estaban tapados; pasó a mis oídos y tampoco pudo salir. No podía oír ni ver nada. Un aroma a arsénico y formaldehído se metió por mi nariz y recorrió mi cuerpo, como buscando el origen de mi inquietud. De un momento a otro se fueron los olores y entonces mis piernas sintieron algo. Eran flores que crecían con rapidez, específicamente rosas, porque sentí un piquete agudo en mis piernas. Después mi mente voló y logré observar a una mujer. Le informé que estaba atrapado. Me respondió que ella también lo estaba. Más tarde escuché a otra mujer acercase. Digo que era mujer porque pude sentir cómo el piso se estremecía con sus pisadas de tacón. Se detuvo y conversó con la otra, aunque no sé de qué. Al rato, entre las dos, me agarraron, alzaron, y como si fuera un objeto, a través de un espejo me enviaron. Afortunadamente, casi enseguida, y antes de atravesarlo por completo, desperté. `


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literatura venezolana

LA LITERATURA EN VENEZUELA
Información obtenida en la página web de la Oficina Central de Información de la Presidencia de la República de Venezuela.

La época colonial

Los primeros escritores venezolanos de la literatura colonial fueron los cronistas de Indias, entre ellos Juan de Castellanos, fray Pedro de Aguado y fray Pedro Simón. Podemos también mencionar a José Oviedo y Baños, quien residió en Caracas desde los 14 años de edad, como el primer escritor criollo. Oviedo y Baños con un estilo clásico y realista contó la conquista y población de la Provincia de Venezuela.
Durante la revolución de la Independencia, Simón Bolívar también usó su pluma para defender y divulgar los principios republicanos, y a veces para expresar sus emociones y vivencias personales. Las creaciones literarias que marcarán pauta pertenecerán a los géneros de la prosa y la poesía de sabor neoclásico de Andrés Bello. A su lado, destaca la escritura genial de ruptura y parodia de Simón Rodríguez.

Neoclasicismo y romanticismo

En los inicios de la era republicana figuran cuatro grandes nombres de las letras venezolanas: Andrés Bello, Fermín Toro, Rafael María Baralt y Juan Vicente González. El más destacado poeta, de clara autenticidad romántica, se llama Juan Antonio Pérez Bonalde.
Entre los costumbristas venezolanos están Daniel Mendoza, Francisco de Sales Pérez, Nicanor Bolet Peraza, Francisco Tosta García, Rafael Bolívar Alvarez, Rafael Bolívar Coronado y Miguel Mármol. Dos escritores de carácter señalan la transición hacia nuevas posiciones intelectuales y creadoras: Cecilio Acosta y Arístides Rojas.

Positivismo, modernismo y literatura venezolana

Fue después de 1880 cuando se perfiló en Venezuela un movimiento literario de más ambiciosa inspiración. En el género narrativo, el descubrimiento del naturalismo inspiró a Tomás Michelena una novela: Débora (1884) y a Manuel Vicente Romero García, su obra Peonía (1890), primera tentativa de novela criolla integral. Otros autores dentro de la tendencia serían Gonzalo Picón Febres (El sargento Felipe, 1899), y Miguel Eduardo Pardo (Todo un pueblo).
Manuel Díaz Rodríguez, prosista y narrador de refinado lenguaje, se destaca como la figura más importante que el modernismo produjo en Venezuela. Le suceden Luis Urbaneja Achepohl, Rufino Blanco Fombona, José Rafael Pocaterra, Teresa de la Parra y Rómulo Gallegos.
Con la obra portentosa de Rómulo Gallegos, donde se destaca la inmortal novela Doña Bárbara, culmina toda una etapa de la narrativa venezolana, aquella sometida a las influencias del nativismo, del costumbrismo, del realismo, del lirismo descriptivo que alcanza tonos épicos cuando contempla las luchas del hombre con la naturaleza.
Es importante mencionar a Arturo Uslar Pietri (Las lanzas Coloradas, 1931), quien se afirmó como la mayor promesa narrativa novelesca; a Enrique Bernardo Nuñez, a Julio Garmendia, a Antonio Arraiz, a Ramón Díaz Sánchez, a Guillermo Meneses, a Miguel Otero Silva. Del grupo "Contrapunto", entre 1946 y 1949, surgen narradores destacados (Andrés Mariño Palacio, Ramón González Paredes, Héctor Mujica y otros), dueños de una información literaria más actual que los anteriores, y cuyas creaciones pretenden liberar la narrativa de los resabios del costumbrismo, del criollismo, de la temática rural, del mensaje edificante, del modo de contar lineal. Más tarde, aparece Salvador Garmendia, quien desarrolla su temática hasta consecuencias de hiperrealismo anonadante, y aborda otros espacios, entre ellos el fantástico.
También se destaca la narrativa paródica y densa de Luis Britto García, pasando por la importante obra de José Balza, un experimentador incansable, y por la de Oswaldo Trejo, atrevidamente textual. Se impone citar a Humberto Rivas Mijares y a Gustavo Díaz Solis, a Pedro Berroeta, a Oscar Guaramato, a Antonio Márquez Salas, a Alfredo Armas Alfonzo, Manuel Trujillo, Orlando Araujo y a Adriano González León, la gran promesa del grupo Sardio y de la generación de 1960.
También están presentes Argenis Rodríguez, José Vicente Abreu, Laura Antillano, Francisco Massiani, Denzil Romero, Ednodio Quintero, Alberto Jiménez Ure, Gabriel Jiménez Emán, Armando José Sequera y Antonia Palacios, autora de la más importante obra narrativa de pluma femenina después de Teresa de la Parra.

La poesía

A pesar de que la poesía venezolana tardó mucho en alcanzar la modernidad, un poeta que debe ser leído y valorado como el único gran poeta modernista que tuvo Venezuela, es Alfredo Arvelo Larriva, virtuoso de la rima y del soneto. Otros poetas dignos de ser recordados son Andrés Mata, Sergio Medina, Ismael Urdaneta y Andrés Eloy Blanco, el poeta más popular de Venezuela, situado entre lo tradicional y la vanguardia.
Vale mencionar también a Fernando Paz Castillo, a Luis Barrios Cruz, a Jacinto Fombona Pachano, a Rodolfo Moleiro, a Enrique Planchart, a Luisa del Valle Silva, a Enriqueta Arvelo Larriva, a Héctor Cuenca, a Julio Morales Lara y a Luis Enrique Mármol. Mención aparte merece José Antonio Ramos Sucre, maestro del poema en prosa, erudito, simbólico y misterioso.
Entre tanto, tanto los poetas de 1918 como Antonio Arraiz, cada cual por su lado, dieron al traste con las formas y el lenguaje poético atrapados en las lecciones de versificación y rimado. La vanguardia produce sólo dos poetas: Pablo Rojas Guardia y Luis Castro. A cierta distancia de estos poetas, despuntó en el movimiento vanguardista Carlos Augusto León.
El grupo Viernes, que se impuso entre 1938 y 1941, estuvo compuesto por Rafael Olivares Figueroa, Ángel Miguel Queremel, José Ramón Heredia, Luis Fernando Álvarez, Pablo Rojas Guardia, Pascual Venegas Filardo, Oscar Rojas Jiménez, Otto De Sola, y Vicente Gerbasi, aceptado hoy día como una de las voces líricas más intensas de Venezuela y de América. Entre los poetas que no siguieron las pautas viernistas destaca Juan Beroes, la figura que aupó el grupo "Suma", quien regresó a las formas poéticas clásicas y renacentistas. Luego surge Juan Liscano.
Dentro del contexto de "españolistas" hay que situar la obra de Ida Gramcko, Ana Enriqueta Terán y Luz Machado. Estas mujeres poetas ocupan un sitio de privilegio en las décadas de 1940 y 1950. En la actualidad destacan la poesía muy personal de Yolanda Pantin, Margara Russoto, Edda Armas, Cecilia Ortiz y Lourdes Sifontes.
José Ramón Medina es uno de los valores poéticos más firmes del posviernismo y el posespañolismo; sus compañeros Luis Pastori y Aquiles Nazoa no cambiaron los rasgos iniciales de su escritura neoclásica o neomodernista. Los poetas Dionisio Aymará y Carlos Gottberg, entre otros, se adentraron en la condición del hombre cotidiano.
De la llamada "Generación del Sesenta" surgen poetas excepcionales: Rafael Cadenas, Francisco Pérez Perdomo, Juan Calzadilla, Arnaldo Acosta Bello, Ramón Palomares, Caupolicán Ovalles, Hesnor Rivera. Entre este grupo de poetas y el pasado hay que situar a Juan Sánchez Peláez, cuya obra reducida pero de intensa virtud visionaria y metafórica, de desgarrones existenciales y lirismo atormentado, reconoce como fuente la generación del sesenta. La breve experiencia de la revista Cantaclaro (1950), reveló a tres poetas: Rafael José Muñoz, Jesús Sanoja Hernández y Miguel García Mackle. Alfredo Silva Estrada se concretó a crear una obra que se cuenta entre las más coherentes de la poética venezolana.
Otros poetas de ese período son Luis García Morales, Luis Guillermo Sucre, Víctor Salazar, Gustavo Pereira, Ludovico Silva, Ramón Querales, Luis Camilo Guevara, Víctor Valera Mora, Eleazar León, Elí Galindo y Julio Miranda. En Valencia, los poetas Eugenio Montejo, Alejandro Oliveros, Teófilo Tortolero, Reynaldo Pérez Só, en la revista Poesía de la Universidad de Carabobo, descartan las actitudes polémicas y crean un espacio propio.
El poema breve encuentra en Luis Alberto Crespo a un cultivador original. De la generación de los ochenta, se encuentran voces como Enrique Mujica, Miguel y Vasco Szinetar, Willian Osuna, Armando Rojas Guardia, Igor Barreto, Salvador Tenreiro, Alberto y Miguel Márquez, Alejandro Salas, Luis Pérez Oramas, Nelson Rivera y Armando Coll Martínez.
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LITERATURA PRECOLOMBINA


Literatura precolombina
FUNDAMENTOS Y CARACTERISTICAS


Como los conocimientos científicos de los mayas sorprendieron de tal manera a la humanidad que muy dignamente han sido llamados "los griegos del Nuevo Mundo".El doctor Manuel Luis Escamilla, con justificada razón lo acota en su libro: Hispanoamérica en la ruta de su identidad. Encuentro de dos mundos, en el que se menciona que al hablar de la Cultura maya, existe una verdadera gama de formas culturales que se han desprendido de los mayas y que en realidad lo correcto se debe referir a la Civilización Maya, que es el verdadero fundamento de la literatura americana.
Si no hubiera sido por algunos detractores de los indicios de esta civilización, hoy contaríamos con una de las riquezas más grandes de la humanidad y podríamos referirnos a él cómo el clasicismo americano. Sin embargo, lograron sobrevivir a la destrucción que la superstición religiosa motivo en el siglo XVI, el Popol Vuh, los libros de Chilam Ballam, la obra poética de Netzachualcoyotl.
En la Civilización Maya, los sacerdotes eran los encargados de descifrar los designios sobrenaturales, para explicar la cosmogonía y formación del universo. La máxima expresión de la literatura precolombina es el Popol Vuh esta obra es muy conocida en latinoamerica.
Esta literatura la utilizaban mucho los indígenas antiguos en los siglo V y VII.
Este movimiento literario se caracteriza por sus escritos en codices y usando el mito y la leyenda. Emerson Emilio
LUISA ERNANDA RICO VERA 11_02

ESPAÑOL



LENGUA ESPAÑOLA


El español o castellano es una lengua romance del grupo ibérico. Es uno de los seis idiomas oficiales de la ONU[19] y, tras el chino mandarín, es la lengua más hablada del mundo por el número de personas que la tienen como lengua materna.[20] [21] Es también idioma oficial en varias de las principales organizaciones político-económicas internacionales (UE,[22] UA,[23] OEA,[24] OEI,[25] TLCAN[26] UNASUR,[27] CARICOM,[28] y el Tratado Antártico,[29] entre otras). Lo hablan como primera y segunda lengua entre 450[30] y 500[31] millones de personas, pudiendo ser la tercera lengua más hablada considerando los que lo hablan como primera y segunda lengua.[32] Por otro lado, el español es el segundo idioma más estudiado en el mundo[33] tras el inglés, con al menos 17,8 millones de estudiantes,[34] si bien otras fuentes indican que se superan los 46 millones de estudiantes[35] distribuidos en 90 países, y la tercera lengua más usada en Internet (8,2% del total); se espera que para el 2050 lo hable el 10% de la población mundial, con Estados Unidos como primer país hispanohablante.[36]
El español, como las otras lenguas romances, es una continuación moderna del latín hablado (denominado latín vulgar), desde el siglo III, que tras el desmembramiento del Imperio Romano fue divergiendo de las otras variantes del latín que se hablaban en las distintas provincias del antiguo Imperio, dando lugar mediante una lenta evolución a las distintas lenguas romances. Debido a su propagación por América, el español es, con diferencia, la lengua romance que ha logrado mayor difusión.
LUISA FERNANDA RICO VERA 11_02